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| Day 3 of 31 at TWT! |
Duuu du du, da da da duu duu duu duu... Los primeros compases de guitarra me suenan tan familiares que me siento como me he sido sacudida, despertada de repente. Los pensamientos errantes desvanecen de inmediato, y con una claridad inesperada, en solo un momento, he viajado dieciocho años en el pasado.
- Toca esa vieja canción... - Estoy sentando en un autobús rojo, típico de Madrid.
- ... que un día bailé con mi nena... - Llevo mis audífonos amarillos puestos, la cuerda serpenteando hasta mi bolsa azul, donde tengo escondido mi tocadiscos Walkman. Mantengo un brazo sobre la bolsa aunque la tengo sobre el regazo, y sostengo la correa en una mano siempre, como toda la gente en Madrid, con cuidado a los ladrones.
- ...Rómpeme el corazón... - ¡RÓMPEME EL CORAZÓN...! Es casi imposible no cantar junta con esa canción, con su letra repetida y su melodía tan emotivo. La silla cómoda de mi Honda Odyssey desaparece y puedo sentir el banco duro y resbaladizo del autobús. Ahora no estoy en camino al trabajo. Viajo a una clase universitaria, o quizás al centro, a Callao, para dar un paseo por la Puerta del Sol y la Plaza Mayor.
Me sacudo y aclaro la cabeza, agarrando bien el volante. Soy yo, ahora, en los EEUU. Me río: ¡a mis hijas y mis estudiantes les parecería una anciana si les dijera mis memorias de escuchar música en discos compactos! Recuerdo como aún entonces, hace tantos años, cuando era tan joven, la nostalgia emotiva de esa canción siempre me conmovió. Ahora, años después, me sorprende su poder para transportarme al pasado con tanta fuerza.
- ... Y el día que muera ponedme una vela... - Me da pausa. No recuerdo cómo me enteré, creo que había estado recorriendo Facebook, pero hace solo pocos meses supe que había muerto el cantador, Pau, hace unos años. A mí me encantaban sus canciones desde que mi tío, sin saber ni una palabra de español, me compró su primer disco mientras estudiaba español en la escuela secundaria. Recuerdo que me sentía muy especial que mi tío había intentado comprarme algo que me interesara aunque no podía ni entenderlo. Luego compré más discos de Jarabe de Palo, y casi siempre llevaba al menos uno conmigo en mi bolsa callejera durante mis meses de estudio en España. - ...Rómpeme el corazón...
El poder de la música. El poder de la poesía. El poder de los recuerdos. - Toca esa vieja canción...


























